La energía no se acabó: se acabó la comodidad de darla por hecho
Esta mañana abriste la llave de la estufa, prendiste una luz o llenaste el tanque. Ninguna de esas tres cosas te hizo pensar en nada. Esa es justo la cuestión.
El 7 de octubre de 2026, en plena conferencia matutina de la presidenta, el director del Centro Nacional de Control del Gas Natural (Cenagas), Cuitláhuac García, contó algo que casi nadie notó. Por el mantenimiento de una instalación en Texas, en el punto de inyección Ramones, México había recibido, entre finales de septiembre y el 4 de octubre, entre 950 y 1,350 millones de pies cúbicos diarios menos de gas: una quinta parte de lo que entra por los gasoductos de importación. Lo calificó como una situación crítica. Y luego admitió lo más importante: en México no hay almacenamiento de gas natural, y con estrategias operativas el país podría sostenerse hasta tres días si el gas importado se cortara por completo.
Prender una estufa es lo más simple del mundo. Hasta que alguien te dice que el país tiene gas para tres días.
Aclaro algo, porque importa: esos “tres días” son capacidad de respuesta operativa, no un inventario guardado. El propio funcionario no anunció una reserva almacenada ni detalló las medidas. Pero incluso leído con esa precisión, el dato es brutal.
Este artículo no es de ideología ni de bandos. Es un recorrido por lo que está pasando hoy con la energía en el mundo y en México, con cifras de fuentes nacionales e internacionales, escrito para que lo entienda cualquiera. Los datos son de la segunda semana de octubre de 2026, y algunos, como el precio del petróleo, cambian cada día.
Uno
Un estrecho del que depende medio planeta
Cerca de una cuarta parte del petróleo que viaja por mar y una quinta parte del gas natural licuado del mundo pasan por un solo estrecho.
El 28 de febrero de 2026 empezó la guerra con Irán, y con ella el cierre del estrecho de Ormuz. El tráfico de petroleros cayó 70% y el Brent superó los 138 dólares por barril. Para amortiguarlo, los países de la Agencia Internacional de Energía (IEA) liberaron 400 millones de barriles de reservas de emergencia, que cubrieron apenas cerca de una cuarta parte del hueco de oferta. La IEA y su director llegaron a describirlo como la mayor crisis de seguridad energética que el mundo ha enfrentado.
Siete meses después, el cuadro sigue siendo extremo. El Brent promedió 114 dólares en septiembre, 23 más que en agosto según la Administración de Información de Energía de Estados Unidos (EIA), y a mediados de octubre seguía arriba de 105. La IEA calcula que en 2026 la demanda mundial de petróleo cae 2.6 millones de barriles diarios y la oferta cae 5.8 millones, hasta unos 100.7 millones, antes de rebotar en 2027. El diésel seguirá apretado hasta ese año.
Para dimensionar el cambio: en septiembre de 2025 el barril rondaba los 66 dólares y los analistas anticipaban un excedente récord de petróleo para 2026. En doce meses pasamos de la abundancia a la escasez. Y este precio no refleja que la gente consuma más: la demanda cae. Es un precio de escasez, no de entusiasmo.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) espera que Ormuz reabra hacia marzo de 2027 y que las condiciones previas a la guerra regresen hasta octubre del próximo año. Pero advierte que un conflicto más profundo, con petróleo arriba de 130 dólares hasta el primer trimestre de 2027, le quitaría medio punto al crecimiento mundial de ese año.
Dos
El invierno que empieza con el tanque a medio llenar
El invierno llega primero a la cocina y a la calefacción, y después a la factura.
En Europa, el 1 de octubre los almacenes de gas estaban en 72%, contra 83% un año antes. Es el nivel más bajo para esa fecha desde que existen registros, en 2011. Alemania, la mayor economía del continente, ronda 59%, el más bajo de su serie histórica. El gas TTF, la referencia europea, tocó 87.43 euros por megawatt-hora el 14 de octubre, su nivel más alto desde diciembre de 2022 y más del doble que hace un año.
La razón es que cerca de una quinta parte del gas natural licuado del mundo quedó atrapada detrás de la guerra. QatarEnergy extendió su declaración de fuerza mayor: hasta noviembre para Asia y hasta diciembre para Europa. Y el 1 de enero de 2027 entra el veto europeo al gas natural licuado ruso de contratos de largo plazo.
La red europea de operadores de gas (ENTSOG) publicó el 8 de octubre su pronóstico para el invierno 2026-2027. Lo resumo en una tabla, porque dice más que cualquier adjetivo:
| Escenario de invierno en Europa | Almacenamiento al 31 de marzo | Demanda sin cubrir si el invierno es frío |
|---|---|---|
| Suministro de gas natural licuado favorable | 29% | 7% de la demanda (22 mil millones de m³) |
| Suministro de gas natural licuado limitado | 13% | 12% de la demanda (40 mil millones de m³) |
Para ser justos con los datos: otros análisis del mercado concluyen que Europa pasará el invierno sin una escasez generalizada, pero que la industria pagará un precio muy alto. Es decir, no se apaga el continente, pero sube la cuenta de las fábricas, y esa cuenta termina en lo que cada quien compra.
Y hay otra guerra que también se libra por la energía. En Ucrania, los ataques rusos del 13 y 14 de octubre, con 39 misiles balísticos y más de 120 drones, dejaron sin electricidad al menos a 600,000 personas y dañaron 26 instalaciones eléctricas. Del otro lado, la IEA estima que los ataques ucranianos a refinerías han reducido cerca de 30% la producción rusa de diésel. En ambos frentes, el invierno ya es parte de la estrategia.
Tres
El consumo que nadie quiere ver
Nunca se había consumido tanta energía en el mundo. Casi toda sigue encendiéndose con lo mismo.
Hay una verdad incómoda para los dos bandos del debate. Según la Revisión Estadística de la Energía Mundial del Energy Institute, la oferta total de energía superó los 600 exajoules en 2025, 1.7% más que el año anterior, y todas las fuentes marcaron máximos históricos por segundo año seguido. La electricidad creció 3%, la solar 30%. Y los combustibles fósiles siguen aportando 86% de la energía mundial. Las emisiones de CO₂ de la energía crecieron 1.1%, hasta unos 35,800 millones de toneladas.
Para quien dice que lo verde ya está reemplazando a lo fósil: no, todavía no, y no al ritmo que dice el discurso. Para quien dice que lo verde no sirve: crece 30% en un año y ya es una parte decisiva de cómo se enciende el mundo. La realidad es más aburrida y más difícil: ambas cosas crecen a la vez, y la demanda total sube más rápido que cualquiera de las dos.
Cuatro
Lo verde no tiene un problema de tecnología. Tiene un problema de cables
Una granja solar se construye en uno a cinco años. La red que la conecta puede tardar hasta quince.
Según la IEA, más de 2,500 gigawatts de proyectos renovables, de almacenamiento y de grandes consumidores de electricidad están hoy detenidos en filas de espera para conectarse a la red. Construir una central solar o eólica toma entre uno y cinco años; planear, autorizar y construir la red que la conecta puede tomar entre cinco y quince. Los centros de datos, en cambio, tardan de uno a tres. La asociación europea del sector calcula, por su parte, que el rezago de conexiones en Europa ronda los 1,700 gigawatts.
A los cables se suma otro cuello de botella, el de los materiales. Más de la mitad de los minerales críticos de la transición energética ya está sujeta a controles de exportación, cuando en 2020 casi ninguno lo estaba, según el Foro Económico Mundial. Y, aun así, la crisis está acelerando la inversión: la IEA calcula que en 2026 el mundo invertirá 3.4 billones de dólares en energía, de los cuales 2.2 billones irán a energías limpias y 1.2 billones a combustibles fósiles. La inversión petrolera cae por tercer año y la de gas llega a su nivel más alto en una década.
Lo más revelador es el motivo. Cerca de 70% del crecimiento del gasto en energía limpia de los últimos cinco años vino de países que importan combustibles fósiles, como China, la Unión Europea e India. Lo verde ya no se financia solo por el clima. Se financia por seguridad: porque depender del petróleo y del gas de otro es una vulnerabilidad.
Cinco
Burbujas, deuda y el mapa de la economía
La energía no vive aislada de la economía, y el panorama es de una fragilidad inusual. El FMI, en sus informes de octubre, calcula que el mundo crecerá 3.1% en 2026, frente a 3.5% en 2025, con una inflación de 4.7%. Solo 32 países generan 95% de ese crecimiento. La directora gerente, Kristalina Georgieva, describió una economía que se sostiene sobre una sola pierna: la del auge de la inteligencia artificial.
Si esa pierna falla, el escenario es serio. El FMI estima que una corrección fuerte de la inversión en esa tecnología recortaría 1.1% el producto mundial hacia 2028, y las deudas y obligaciones que enlazan a las empresas de la nube con las de inteligencia artificial suman unos 950,000 millones de dólares. Todo en un mundo cuya deuda pública se acerca a su nivel más alto desde la Segunda Guerra Mundial, por encima de 100% del producto global.
¿Qué tiene que ver esto con tu luz y tu gasolina? Todo. Un precio de energía alto, una guerra que no termina, deuda récord y una burbuja que podría reventar no son cuatro problemas separados. Son un solo tablero. Y quien llega a ese tablero sin colchón energético ni financiero llega sin margen para absorber un golpe.
Seis
México: de dónde viene lo que consumes
Casi la mitad de la gasolina y cerca de cuatro de cada diez litros de diésel que se consumen en México vienen de fuera.
Toda esta historia aterriza en un país con una dependencia que pocos miran de frente. Esta es la radiografía:
| Energético | Consumo aproximado | Parte que se importa |
|---|---|---|
| Gas natural | Cerca de 9,100 millones de pies cúbicos diarios | 74.6% en 2025, principalmente de Estados Unidos por ducto |
| Gasolina | 836 mil barriles diarios (agosto 2026) | 48% (53% en diciembre de 2025) |
| Diésel | 442 mil barriles diarios (primer semestre 2026) | 38%, y Estados Unidos surte 98% de lo que se importa |
El gas es el eslabón más delicado, porque es el que prende la luz: según estimaciones del sector, alrededor de 58% del gas que se consume en México se usa para generar electricidad. Las importaciones desde Estados Unidos llegaron en lo que va de 2026 a un promedio récord de 6,800 millones de pies cúbicos diarios, según la EIA, y en mayo, junio y julio superaron por primera vez los 7,000 durante tres meses seguidos. México es el principal cliente del gas estadounidense que viaja por ducto: se lleva 22.5% de sus exportaciones. Mientras tanto, la producción de gas de Pemex lleva una década cayendo en promedio 2% al año.
En el diésel, el riesgo es otro. El precio del diésel en Estados Unidos tocó récords este año, con un máximo de 6.53 dólares por galón el 21 de septiembre según la EIA, y el gobierno estadounidense ha evaluado restringir sus exportaciones. Si lo hiciera, el golpe llegaría directo al transporte, al campo y a lo que cuesta cada cosa que viaja en un camión.
Y la electricidad depende de lo mismo: entre enero y septiembre de 2025, 61% de la generación eléctrica del país salió de ciclos combinados de gas natural, y solo 23% fue limpia. La hidráulica aportó apenas 8%, incluso en un año de lluvias extraordinarias.
Siete
México: lo que existe, lo que falta y la factura
Pemex produce más que hace un año, pero sigue lejos de su meta y de cubrir lo que el país consume.
La generación eléctrica. A finales de 2024, el sistema eléctrico nacional tenía 90,543 megawatts de capacidad instalada, 63.1% en centrales convencionales y 36.9% en tecnologías limpias. La CFE generó 43% de la electricidad en 2025 y planea llegar a 53%. El Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico 2025-2030, publicado en el Diario Oficial el 17 de octubre de 2025, prevé sumar 28,004 megawatts, con una meta de 38% de generación limpia.
El punto frágil: el pico. El Centro Nacional de Control de Energía (CENACE) esperaba para 2026 una demanda máxima de unos 54,000 megawatts, un récord, frente a los 53,000 de 2023 y 2024. En mayo de 2024, el sistema ya había entrado en estado de alerta, con apagones en 16 estados. Sobre el margen de reserva hay dos versiones: la CFE sostiene que cuenta con capacidad suficiente para el pico, mientras que la asociación del sector ANEI y otros actores señalan que el CENACE dejó de publicar ese indicador desde junio de 2024. Cuando un dato clave deja de ser público, la discusión deja de ser técnica y se vuelve de confianza.
Pemex. En el segundo trimestre de 2026 produjo 1,658 mil barriles diarios de hidrocarburos líquidos, 1.7% más que un año antes, pero cerca de 150 mil por debajo de su meta de 1.8 millones. Su sistema de refinación procesó 1,008 mil barriles diarios de crudo, con un aprovechamiento de apenas 57.6% de su capacidad. La deuda financiera bajó 9.1%, a 77,500 millones de dólares al 30 de junio, aunque algunos análisis advierten que esa cifra no cuenta toda la historia, por ejemplo lo que se debe a proveedores.
La factura de contener los precios. El pacto que mantiene la gasolina Magna en 24 pesos por litro y el diésel en 27 se renovó hasta febrero de 2027. Contenerlo cuesta: el estímulo fiscal al IEPS sumó 108,413 millones de pesos entre el 28 de febrero y el 25 de septiembre, y 57.3% fue por el diésel. Un analista proyecta que el costo total podría acercarse a 226,000 millones. Para dimensionar el contraste: el Paquete Económico 2026 se construyó suponiendo un petróleo de 54.9 dólares por barril, mientras el Brent supera los 105. La mezcla mexicana cotiza algo por debajo del Brent, pero la brecha con el supuesto sigue siendo enorme.
Y, para cerrar el cuadro, el plan eléctrico del sexenio contempla una inversión superior a 30,000 millones de dólares. Es una cifra enorme y necesaria. Pero la historia de este artículo es que el dinero por sí solo no basta: sin red de transmisión, sin almacenamiento de gas y sin datos públicos, la inversión llega tarde o llega incompleta.
Ocho
Antes de seguir leyendo, una pausa — esto también te incluye a ti
La luz se nota hasta que falta.
Haz un ejercicio sencillo. Piensa en tu casa o en tu negocio y contesta con honestidad: ¿qué pasa si mañana no hay gas tres días? ¿Y si el diésel de tu proveedor sube 30% o se agota una semana? ¿Qué se detiene primero, y quién se da cuenta?
No te lo pregunto para asustarte. Te lo pregunto porque en energía, como en casi todo lo que escribo, el problema rara vez es que no haya aviso. Es que nadie se sentó a hacer la pregunta incómoda antes de necesitar la respuesta. Ya lo dije en otro artículo, sumar, no improvisar: un plan imperfecto que existe es mejor que la mejor ocurrencia el día de la crisis.
Nueve
Para quien tiene el poder de decidir
Detrás de cada interruptor hay alguien que mantiene la red. Casi nunca lo vemos.
- La energía dejó de ser un costo de operación para volverse un riesgo de continuidad. Si tu empresa depende de gas, diésel o electricidad, ponle nombre a esa dependencia en el mapa de riesgos de tu consejo.
- Haz un inventario de tus dependencias energéticas: qué consumes, quién te lo suministra, cuánto aguantas sin él y qué respaldo tienes. Quien no lo ha medido, no puede decidir.
- Mira tus contratos: precios fijos o indexados, cláusulas de fuerza mayor, un solo proveedor o varios. Los precios de hoy no son los del año pasado, y los del próximo invierno son una incógnita.
- La eficiencia es la energía más barata que existe, y la única que no depende de nadie más. Un ahorro del 10% en consumo vale, en una crisis, más que cualquier contrato nuevo.
- Para quien decide política pública: el almacenamiento de gas, la red de transmisión y los datos abiertos del sistema eléctrico son infraestructura de seguridad nacional, no un gasto opcional.
- Una dependencia que crece cada año sin un plan para administrarla no es soberanía: es una deuda silenciosa. El propio director del Cenagas advirtió que esa dependencia no debería seguir creciendo.
- La crisis de hoy pasará, el FMI espera que a finales de 2027. La pregunta es qué habremos construido para entonces, y quién se habrá quedado a medias.
La energía no se acabó. Lo que se acabó fue la comodidad de no pensar en ella. Y quien lo entienda a tiempo, en una casa, en una empresa o en un gobierno, va a tener una ventaja enorme sobre quien siga esperando a que alguien más llene el tanque.
Los datos corresponden a la segunda semana de octubre de 2026 y varias cifras, como el precio del petróleo y del gas, cambian a diario. Este artículo es informativo; las cifras de México provienen de fuentes oficiales, de la prensa especializada y de análisis de terceros, que se señalan en el texto.
Fuentes: Cenagas, conferencia matutina del 7 de octubre de 2026, vía Expansión, La Razón y El Imparcial · IEA, Oil Market Report (octubre 2026), World Energy Investment 2026 y Electricity 2026 · EIA, Short-Term Energy Outlook (octubre 2026) · Council on Foreign Relations, cobertura de la crisis de Ormuz · ING (septiembre 2025) · FMI, World Economic Outlook y Global Financial Stability Report (octubre 2026), vía CNBC, Fortune y Kitco · Gas Infrastructure Europe (AGSI) y ENTSOG, Winter Supply Outlook 2026/27, vía TokenPost, WysokieNapiecie.pl y The Oil Report · Energy Institute, Statistical Review of World Energy 2026, vía KPMG · Foro Económico Mundial, Energy Transition Index 2026 · CNBC y Oilprice, cobertura de los ataques a la red eléctrica ucraniana (octubre 2026) · Secretaría de Energía, balance nacional de gas natural y Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico 2025-2030 (DOF, 17 de octubre de 2025) · EIA, importaciones de gas natural de Estados Unidos a México, vía El Economista, El Financiero y Tiempo · BloombergNEF, vía El Cronista · PetroIntelligence, vía Energy21 · Observatorio Ciudadano de la Energía, vía Expansión y Punto por Punto · IMCO, infografía de generación eléctrica (octubre 2025) · México, ¿cómo vamos? · Programa de Desarrollo de la CFE 2026-2030 · Pemex, Reporte de resultados del segundo trimestre de 2026 · El CEO, Punto por Punto y El Cronista, sobre el costo fiscal del estímulo al IEPS · KPMG México, Paquete Económico 2026.
Jorge Mercado · #JMCoach