viernes, 27 de febrero de 2026

El problema no es la IA (Datos 1 de 2)

 DataDriven · por Jorge Mercado   JMCOACH

Análisis de Caso · Edición 2025

Tres empresas,
una verdad incómoda

No es un problema de IA. No es un problema de tecnología. Es un problema de diseño, de datos y de la secuencia en que se toman las decisiones, No entender el negocio. Llevo tres décadas viéndolo. El patrón no ha cambiado.

Comencé a trabajar con datos cuando a muy temprana edad, cuando era un archivo secuencial en cinta magnética o cartucho y después discos flexibles y la "consulta" era un programa en COBOL, BASIC, PASCAL, C que leía registro por registro de principio a fin. No había SQL Accesible en México. No había índices. No había joins. Solo registros de longitud fija, posición de byte y la disciplina brutal de saber exactamente qué ibas a necesitar antes de escribir la primera línea.

Tres décadas después, con todo el poder de la nube, de los data lakes, del procesamiento distribuido y ahora de la inteligencia artificial generativa, sigo viendo el mismo error de origen que veía en 1987 (siendo niño ya programaba): sistemas diseñados sin visión de datos, sin escalabilidad pensada desde el inicio, sin un modelo de datos que refleje cómo funciona realmente el negocio.

La tecnología cambió radicalmente. El error no. Y ya existía metodología de análisis, siendo niño aún aprendí Yourdon, después OMT y Booch, después CMM,  RUP, etc + ISOs. Pasando por Togaf, Zachman, NIST, DDD, ADM. Las modas driven: Event, data, flow, etc.

1980s
Archivos secuenciales · Cintas magnéticas · COBOL + ISAM
IBM S/370 · VSAM · Batch processing nocturno
1990s
RDBMS · SQL · Cliente/Servidor · Data Warehouses primigenios
Oracle 7 · Sybase · SQL Server · Informix · Crystal Reports
2000s
ERP · Web · XML · SOA · Business Intelligence 1.0
SAP · PeopleSoft · Cognos · Business Objects · ETL manual
2010s
Big Data · NoSQL · Hadoop · Data Lakes · APIs REST
Spark · Kafka · Cassandra · MongoDB · Tableau · Microservicios
2020s
Cloud nativo · Data Mesh · LLMs · AI/ML en producción · Real-time
Snowflake · Databricks · GPT · Glue · Purview · dbt · Great Expectations

He visto nacer y morir más modas tecnológicas de las que puedo contar. He visto que se decía que"el data warehouse nos va a resolver todo" en los 90s e incluso a fechas recientes se sigue usando igual que en ese tiempo, el "Hadoop va a cambiar todo" en los 2010s, "el IoT nos volverá locos con tan información en tiempo real" en los 2015, y hoy "la IA lo va a hacer por nosotros". Y en cada ciclo, las empresas que se quedan atrapadas en el mismo problema son las que corrieron hacia la tecnología sin resolver primero la arquitectura de datos sobre la que esa tecnología va a operar.

Por cierto, en ese tiempo ya leía sobre inteligencia artificial, redes neuronales, programación orientada a objetos, modem, hackers, etc.

No importa si estás migrando de COBOL, C, Java, .Net u otro a microservicios, de un ERP monolítico a una arquitectura de servicios, de un data warehouse a un data lake, o de análisis descriptivo a IA generativa. El primer obstáculo siempre es el mismo: datos inconsistentes entre sistemas, sin definición común, sin dueño, sin calidad medida. Ese problema no lo resuelve ninguna tecnología nueva. Solo lo amplifica. Sin olvidar que no se alinean a las necesidad y estrategia del negocio.

— Jorge Mercado · Cuatro décadas de observación de campo

El problema real no es la IA. 

Cuando la gente me llama hoy diciéndome que "sus proyectos de IA no funcionan", mi primera pregunta siempre es la misma: ¿cuántos sistemas tienes con datos del mismo cliente? Si la respuesta es más de uno —y casi siempre es más de tres—, el problema no es la IA. El problema es exactamente el mismo que tenías en 1995 cuando tu sistema de ventas y tu sistema de cobranza no se ponían de acuerdo en el saldo del cliente. Lo que cambió es el costo de ese error: antes se traducía en un reporte incorrecto. Hoy se traduce en un modelo que aprende patrones equivocados a gran escala.

Pero ojo: el patrón que voy a mostrarte no es exclusivo de iniciativas de IA. Lo veo en migraciones a cloud que fracasan porque los datos que se migran están sucios y sin esquema. Lo veo en implementaciones de ERP que van 3 años de retraso porque nadie limpió los datos maestros antes de arrancar. Lo veo en integraciones de sistemas post-fusión donde dos empresas llevan 4 años "integradas" pero operan con dos versiones del mismo cliente. Lo veo en proyectos de automatización de procesos (RPA, BPM) que se caen porque los datos de entrada son impredecibles. Los veo en juntas no se concoe el negocio lo que esperan de los datos.

El síntoma cambia. La causa raíz es invariablemente la misma: sistemas diseñados sin visión de datos, acoplados de forma frágil, con componentes que nunca fueron diseñados para escalar ni para ser confiables a largo plazo.

$12.9MPérdidas anuales promedio por mala calidad de datos en empresas medianas y grandes Gartner 2024
73%De proyectos de IA fallan por datos de mala calidad — no por algoritmos deficientes Gartner D&A 2024
74%De empresas no pueden escalar IA por falta de gobierno de datos — el mismo problema en sistemas tradicionales BCG AI Report 2024
6%Más rentables son las empresas genuinamente data-driven vs. sus competidores directos MIT Sloan Research

El proceso de ahorcamiento: cómo se sanean sistemas que no puedes apagar

Una de las preguntas que más me hacen cuando presento diagnósticos con este nivel de deuda técnica es: "¿Y cómo lo arreglamos sin detener la operación?" Es la pregunta correcta. La respuesta, que he aplicado docenas de veces con variaciones según el contexto, es lo que en arquitectura de software se conoce como el patrón Strangler Fig —o lo que yo llamo desde hace años, sin eufemismos, el proceso de ahorcamiento.

La imagen es precisa y no es gratuita: la higuera estranguladora tropical crece alrededor de un árbol huésped, tomando su forma y su lugar gradualmente, hasta que el árbol original desaparece y la higuera queda en pie, sola, con su propia estructura. Así es exactamente como se sanea un sistema de datos heredado sin detener el negocio.

El proceso de ahorcamiento aplicado a sistemas de datos y componentes deficientes

El objetivo no es reemplazar el sistema de la noche a la mañana. Es rodear gradualmente cada componente deficiente con una capa nueva, validada y gobernada, hasta que el componente original puede ser desconectado sin impacto en el negocio.

  1. Diagnóstico de componentes deficientes. Antes de ahorcar nada, hay que saber exactamente qué está fallando y por qué. No qué tecnología es vieja, sino qué componente entrega datos con qué nivel de calidad, hacia qué sistemas, con qué frecuencia. El diagnóstico tiene que cuantificar el impacto de negocio de cada deficiencia —no en términos técnicos, sino en términos de decisiones incorrectas, reprocesos o riesgo regulatorio.
  2. Envoltura y captura (Wrap & Capture). Sin tocar el sistema origen, se implementa una capa intermediaria —un API gateway, un bus de datos, un consumer de Kafka, un proceso ETL— que intercepta la salida del componente deficiente y la normaliza, valida y enriquece antes de distribuirla. El sistema original sigue corriendo igual. Los consumidores downstream empiezan a recibir datos limpios desde la nueva capa.
  3. Saneamiento progresivo de datos. Con la capa de captura activa, se ejecuta el saneamiento retroactivo: deduplicación, corrección de formatos, normalización de catálogos, resolución de inconsistencias históricas. Este proceso no interrumpe la operación. Se trabaja en paralelo con datos históricos mientras el flujo en tiempo real ya sale limpio. La prioridad de saneamiento la define el impacto de negocio, no la antigüedad del dato.
  4. Validación de calidad antes de cada promoción. Ningún dato pasa de la capa de captura a los sistemas de consumo sin pasar por reglas de calidad automatizadas (Great Expectations, dbt tests, SQL assertions). Si no cumple: se rechaza, se alerta al Data Steward y se registra el incidente. No hay excepciones. Esta es la parte del proceso que más resistencia genera —y la que más valor produce a largo plazo.
  5. Migración de consumidores downstream. Uno a uno, los sistemas que consumían datos del componente deficiente son migrados para consumir de la nueva capa saneada. Este paso se hace de forma controlada, con período de coexistencia (ambas fuentes activas) y validación de consistencia entre la vieja y la nueva salida antes de cortar la dependencia con la fuente original.
  6. Desconexión del componente ahorcado. Cuando el último consumidor se ha migrado y la nueva capa ha operado en producción de forma estable el tiempo acordado (típicamente 30-90 días), el componente original se puede desconectar. No con un big-bang, sino con un switch silencioso que nadie nota porque el negocio ya no depende de él.
  7. Documentación del linaje y el catálogo. El proceso no termina con la desconexión. Termina cuando el nuevo componente tiene su ficha completa en el catálogo de datos: metadatos técnicos y de negocio, Data Owner, clasificación, regulación aplicable, retención, score de calidad. Sin esto, el ciclo se repite en 5 años con el componente que hoy es nuevo.

Este proceso no es rápido. Un componente de mediana complejidad toma entre 3 y 6 meses para completar el ciclo. Pero es seguro y produce resultados visibles desde las primeras semanas porque la nueva capa ya empieza a entregar datos más limpios a los consumidores, incluso antes de que el componente original sea desconectado. OJO: con herramientas CASE se puede hacer refactor, más el apoyo de la IA correctamente preparada que reduce estos tiempos ahora.

⚠ La trampa de la "limpieza masiva" como proyecto únicoHe visto empresas contratar proyectos de "limpieza de datos" de 6 meses que limpian un snapshot histórico sin cambiar nada del flujo que produce los datos sucios. Resultado: 6 meses después, los datos están igual de sucios que antes. El proceso de ahorcamiento no limpia datos —cambia el proceso que los produce. Esa es la diferencia entre solucionar y parchar.

El estado de partida: lo que casi todos comparten

Antes de los tres casos, hay que ver el estado real del que partimos. No importa la industria —aerolínea, logística, seguros, fintech, retail, manufactura, gobierno. El diagnóstico inicial tiene siempre los mismos elementos:

El estado real que nadie documenta
  • Datos maestros duplicados en 3 a 9 sistemas distintos, sin golden record
  • "Cliente activo" tiene 4 definiciones distintas según el área que pregunte
  • Reportes ejecutivos generados en Excel con macros frágiles y ajustes manuales
  • Integraciones punto a punto: n sistemas generan n² dependencias sin gobernanza
  • Componentes que "siempre han fallado" y que nadie toca por miedo a romper algo
  • Flujos ETL sin monitoreo: se enteran del fallo cuando el reporte está vacío
  • Accesos a datos sin clasificar: TI da permisos amplios porque es lo más fácil
  • Proyectos de modernización que inician sin conocer la calidad real de los datos
  • Cultura: "los datos son un problema de TI, no de negocio"
Lo posible con diseño correcto en 12 meses
  • Golden record único por entidad maestra con linaje completo y Data Owner responsable
  • Glosario de negocio con 200+ términos: una sola definición, aprobada por todos
  • Reportes regulatorios y ejecutivos automatizados: 20+ horas/mes recuperadas
  • Capa de integración gobernada: cambios en un sistema no propagan errores al resto
  • Componentes saneados vía proceso de ahorcamiento: la deuda técnica tiene plan y fecha
  • Alertas de calidad en tiempo real: el error se detecta en minutos, no en días
  • Control de acceso por columna, auditado y revisado trimestralmente
  • Datos confiables que aceleran —no bloquean— cualquier nueva iniciativa
  • Cultura: "mis datos son mi responsabilidad y son un activo estratégico"

La diferencia entre esas dos columnas no es de años. Es de diseño, de secuencia y de quién lidera con qué convicción en los primeros 90 días. Ahora los tres casos.

En la parte 2, usaré unos caso simulados para comprender cómo se leva la práctica del gobierno de datos en tres escenarios diferentes, que abrirán tu mente y sin duda alguna te caerá el veinte, varias veces.

Jorge Mercado
#JMCoach

La startup que dejó de “planear datos” y empezó a hacer bien las cosas

 

La startup que dejó de “planear datos” y empezó a hacer bien las cosas —y a ganar por ello

Hay un momento incómodo en toda organización en crecimiento que no aparece en los reportes ni en las presentaciones estratégicas.

Se siente.

Es cuando todos trabajan más… pero el negocio se vuelve menos predecible.
Cuando hay más tecnología… pero menos claridad.
Cuando hay más datos… pero menos decisiones confiables.

Es sentir que se se nace en un boom, primer año caótico y últimos 2 rentables con patrocinio de las nubes, sin conocer el negocio con mayor claridad y aunado que la operación limita en experiencia y conciencia; por más que la tecnología se usa no rinde y se cursa un bache del cual se resurge con claridad trás un alto en el camino y replantear con otra visión y decisiones que nadie quería tomar.

Eso fue exactamente lo que vivió NovaCreditX, una fintech de crédito digital que crecía rápido -su nombre lo he cambiado, contrataba talento brillante y lanzaba productos sin parar… mientras, silenciosamente, perdía el control de su propia operación.


Lo mismo le pasó a otras empresas como una de logística que creció en el boom de la pandemia, que retomó con visión y resultados, tras implementar una solución tecnológica simple, flexible y útil; pero esa, es otra historia...


El crecimiento sin control no es éxito: es deuda oculta

Desde fuera, la empresa era un caso ejemplar:

  • Miles de solicitudes diarias

  • Aprobaciones en minutos

  • Expansión acelerada

  • Inversión en tecnología de punta

  • Equipos altamente calificados

Desde dentro, el panorama era distinto.

La operación se había convertido en un mosaico de soluciones parciales:

  • Procesos manuales incrustados en sistemas automáticos

  • Hojas de cálculo “temporales” convertidas en infraestructura crítica

  • Reglas de negocio que nadie podía explicar completamente

  • Datos duplicados o contradictorios

  • Decisiones dependientes de personas específicas

  • Incidentes que se resolvían… pero no se prevenían

Funcionaba, sí.
Pero solo mientras nada saliera de lo esperado.

No había control del sistema. Había supervivencia operativa.


 


La tentación moderna: “metamos IA y se arregla”

Como en muchas organizaciones, la presión llegó desde arriba.

Había que “subirse a la ola”.
Había que “innovar”.
Había que “no quedarse atrás”.

Se aprobaron iniciativas simultáneas:

  • Modelos predictivos sin bases de datos confiables

  • Automatización de procesos no estandarizados

  • Plataformas analíticas sin adopción real

  • Dashboards elegantes con información inconsistente

  • Consultorías con visiones incompatibles

Las ocurrencias estratégicas —muchas bien intencionadas, pocas aterrizadas— terminaron desarticulando a los equipos.

El problema no era la falta de capacidad.
Era la desconexión con la operación real.

Se estaba construyendo sofisticación sobre cimientos inestables.


El momento en que “cae el veinte”

El cambio no vino de un gran plan maestro.

Vino de una pregunta simple, incómoda y honesta:

“¿Entendemos realmente cómo funciona nuestro negocio día a día?”

La respuesta fue clara: no completamente.

Así que la empresa hizo algo contraintuitivo en el mundo corporativo moderno:

Detuvo la carrera por soluciones complejas y volvió a observar lo básico.


Entender antes de optimizar

Se mapearon los procesos completos del ciclo de crédito:

Desde la adquisición del cliente hasta la liquidación final.

Lo que emergió no fue un sistema ordenado, sino un organismo improvisado:

  • Variaciones ocultas en la evaluación de riesgo

  • Decisiones manuales críticas sin trazabilidad

  • Cuellos de botella invisibles

  • Dependencia excesiva de experiencia individual

  • Falta de indicadores operativos en tiempo real

Era imposible mejorar lo que no se comprendía.



De operación reactiva a operación gobernada por datos

La transformación no empezó con tecnología nueva.
Empezó con control.

Se estableció una base data-driven simple pero poderosa.

Datos confiables desde la fuente

Se identificó qué información realmente sostenía el negocio:

  • Identidad y perfil del cliente

  • Historial crediticio

  • Comportamiento de pago

  • Variables de riesgo

  • Estado de cada crédito

  • Interacciones con la empresa

Se eliminaron duplicidades y “traducciones manuales”.


Visibilidad operativa en tiempo real

Por primera vez, la organización pudo ver lo que estaba ocurriendo mientras ocurría:

  • Volumen de solicitudes

  • Tiempos reales de decisión

  • Saturación de procesos

  • Incidentes operativos

  • Desempeño de modelos

La operación dejó de ser una caja negra.


IA aplicada donde sí hacía diferencia

Solo después de estabilizar datos y procesos, la inteligencia artificial empezó a generar valor real:

  • Identificación temprana de fraude

  • Priorización de solicitudes rentables

  • Ajuste dinámico de límites de crédito

  • Predicción de morosidad

  • Automatización de decisiones repetitivas

La IA dejó de amplificar el caos y empezó a amplificar la eficiencia.




Mejor cartera, mejores clientes, mejor negocio

Con decisiones más precisas, cambió la composición de la base de clientes.

La empresa dejó de perseguir volumen y comenzó a construir valor.

Se observó un efecto dominó:

  • Mejor calificación de solicitantes

  • Menor morosidad temprana

  • Mayor cumplimiento de pagos

  • Incremento en recurrencia

  • Adopción de nuevos productos

Clientes que antes tomaban un crédito aislado comenzaron a establecer relaciones financieras continuas.

Pagaban.
Regresaban.
Confiaban.


Engagement basado en comprensión, no en presión

Al conocer mejor a sus usuarios, la empresa pudo ofrecer:

  • Límites acordes a su capacidad real

  • Ofertas personalizadas

  • Calendarios de pago viables

  • Productos relevantes en el momento correcto

El crédito dejó de ser un recurso de emergencia y se convirtió en una herramienta útil.


Seguridad y privacidad: de obligación a ventaja

El crecimiento acelerado había dejado vulnerabilidades importantes.

La nueva estrategia incorporó protección de datos desde el diseño:

  • Clasificación de información sensible

  • Acceso basado en roles

  • Monitoreo de uso indebido

  • Trazabilidad de cambios

  • Protección de datos financieros

Se alinearon prácticas con estándares internacionales como:

  • Gestión de riesgos de ciberseguridad del NIST

  • Protección de datos de pagos del PCI Security Standards Council

Esto no solo redujo riesgos legales.

Incrementó la confianza de clientes, socios e inversionistas.


Arquitectura simple, escalable y orientada al dato

El sistema original había crecido por acumulación de soluciones.

El rediseño siguió un principio radical:

Que la tecnología refleje el negocio, no su historia de parches.

Se construyó una plataforma:

  • Modular

  • Interoperable

  • Escalable

  • Preparada para analítica

  • Orientada a dominios de negocio

Una arquitectura pensada para ser data-driven desde su base.


Tableros que permiten decidir, no solo reportar

El Cuadro de Mando Integral dejó de ser un ritual corporativo y se volvió una herramienta diaria.

Financiero

Rentabilidad real por cliente y producto.

Clientes

Valor de vida y comportamiento.

Procesos

Eficiencia y puntos críticos.

Innovación

Capacidad de adaptación.

Las decisiones comenzaron a basarse en información actual, no en reportes históricos.


El cambio decisivo fue cultural

La tecnología dio control.
La cultura le dio dirección.

Se instauró una mentalidad simple y poderosa:

  • Resolver antes que justificar

  • Medir antes que opinar

  • Priorizar impacto sobre apariencia

  • Aprender del campo, no solo de los dashboards

Equipos pequeños, autónomos y responsables comenzaron a cerrar ciclos completos de valor.


Cuando la empresa recuperó su capacidad de anticipar

Con el tiempo, algo cambió en la calidad de las conversaciones estratégicas.

Los problemas se identificaban antes de escalar.
Las negociaciones se volvían más sólidas.
Las decisiones eran coherentes incluso bajo presión.

Habían alcanzado lo que internamente se denominó:

El “pulso de la empresa”

Un conocimiento vivo del negocio que integra:

  • Operación diaria real

  • Dinámica financiera

  • Comportamiento de clientes

  • Riesgos latentes

  • Entorno competitivo

  • Capacidades reales

Este concepto —conocido como el “pulso de la empresa” de Jorge Mercado— no es un dashboard ni un modelo analítico.


Es conciencia organizacional.

La capacidad de:

  • Decidir con información al momento

  • Negociar con fundamento

  • Anticipar escenarios

  • Actuar con claridad en incertidumbre


Por qué este artículo importa para cualquier líder (no solo fintech)

No importa si eres fundador, C-Level, gerente o líder de equipo.

El problema es el mismo en casi todas las organizaciones:

Trabajar más no equivale a trabajar mejor.
Invertir más en tecnología no garantiza mejores decisiones.
Implementar IA no sustituye comprender el negocio.



La lección que hace “caer el veinte”

Las empresas que prosperan no son las más sofisticadas.

Son las más claras.

Las que:

✔ Entienden su operación real
✔ Gobiernan sus datos
✔ Protegen la información crítica
✔ Deciden con evidencia
✔ Construyen capacidades sostenibles
✔ Mantienen coherencia entre estrategia y ejecución

Porque al final:

La ventaja competitiva no es la tecnología.
Es entender tu negocio mejor que nadie… y actuar en consecuencia.

Por Jorge Mercado

#JMCoach


martes, 17 de febrero de 2026

La economía te está hablando.

 La economía te está hablando.

¿La estás escuchando?

Cada vez que pagas el supermercado, la gasolina o la hipoteca, la economía global te deja una nota. El problema es que nadie nos enseñó a leerla.


Los mercados financieros toman decisiones en segundos que tardan años en sentirse en la calle.

Seamos honestos: la economía suena a aburrida. Suena a señores con corbata discutiendo gráficas en televisión, a palabras raras que nadie entiende y que, además, parecen no tener nada que ver con tu vida real. Pero hay algo que quizás no te han dicho nunca: la economía global mueve el precio de tu cesta del supermercado, decide si tu hipoteca sube o baja, y determina si dentro de tres años tu empleo todavía existe. La economía no está en los noticiarios. Está en tu bolsillo.

En 2026 vivimos uno de los momentos más extraños e inciertos de las últimas décadas. Guerras comerciales que afectan el precio de lo que consumes, burbujas inflándose silenciosamente en sectores que todo el mundo celebra, una revolución tecnológica que promete cambiarlo todo y una inflación que parecía domada pero que sigue rondando como ese vecino que nunca acaba de irse. Este artículo no tiene tecnicismos. No tiene fórmulas. Tiene lo que sí necesitas: contexto, claridad y algunas ideas concretas para que no te pille desprevenido lo que viene.

Lo que ocurre "allá afuera"
llega a tu mesa antes de lo que piensas

Cuando en Washington deciden subir aranceles al acero y al aluminio, parece algo lejano. Pero esa decisión encarece los coches, las lavadoras y los materiales de construcción. Cuando hay tensión entre China y Estados Unidos, las rutas comerciales se alteran y los chips electrónicos escasean. Cuando un conflicto bélico afecta las rutas del petróleo, el combustible sube. Y cuando el combustible sube, sube todo: los fletes, la comida, los vuelos, el plástico de los envases. Todo está conectado por hilos que raramente vemos.

El Foro Económico Mundial estima que más del 57% de los expertos mundiales anticipa un panorama turbulento para la próxima década. No es alarmismo. Es el resultado de encuestar a las personas con más información disponible sobre cómo funciona el sistema. Y esa turbulencia se traduce, inevitablemente, en incertidumbre laboral, precios más altos y menos margen para el error en las finanzas de cualquier familia.

Lo más revelador es la forma en que la economía global se mueve en forma de "K": hay sectores y personas que prosperan mientras otros se quedan atrás. Si tienes formación tecnológica, hablas inglés y acceso a inversión, la curva sube. Si trabajas en sectores tradicionales, dependes de un salario fijo y no tienes ahorros, la curva baja. No es culpa tuya. Pero sí es tu responsabilidad hacer algo al respecto, porque nadie va a venir a decirte que tienes que adaptarte. Lo vas a notar en el bolsillo antes de que nadie te lo explique.

57%de expertos globales prevé una década turbulenta
3T$invertidos en IA en 2025–2026, en gran parte con deuda
156%proyección de deuda sobre PIB de EE.UU. para 2055


La inflación no sale en gráficas. Sale en el recibo de la compra.

Las burbujas que nadie quiere
ver explotar

Una burbuja económica es sencilla de entender: algo vale mucho más de lo que debería, porque todo el mundo cree que seguirá subiendo. Funciona como un juego de sillas: quien sale a tiempo gana, quien se queda cuando para la música pierde. Las burbujas no avisan. Pero sí dejan señales. Y ahora mismo hay varias con el semáforo en ámbar tirando a rojo.

Burbuja 01 — Alta vigilancia

La Inteligencia Artificial

Los grandes gigantes tecnológicos han invertido más de 320.000 millones de dólares en infraestructura de IA en un solo año. Parte de eso, con dinero prestado, sin ingresos reales todavía. El patrón es muy parecido al de las puntocom en el año 2000. La tecnología es real y poderosa, pero la valoración del mercado ya no guarda proporción con los resultados actuales. Cuando el dinero se mueve tan rápido y en tanta cantidad hacia algo que aún no genera lo que promete, conviene tener la guardia alta.

Riesgo: corrección severa si los ingresos no acompañan las valoraciones
Burbuja 02 — Muy especulativo

Las criptomonedas y los activos sin respaldo

Bitcoin perdió más de 636.000 millones de dólares en capitalización en pocas semanas a principios de 2025, solo para recuperarse parcialmente después. Las memecoins —activos que no tienen ningún valor intrínseco más allá del fervor colectivo— mueven volúmenes que deberían hacer reflexionar a cualquiera. El CEO de JPMorgan lo describió sin rodeos como una receta para una crisis financiera. No lo decía un pesimista: lo decía alguien que ve los flujos de dinero de cerca y cada día.

Riesgo: volatilidad extrema sin suelo claro
Burbuja 03 — En observación

El crédito privado y la deuda inmobiliaria

Existe un mercado de crédito privado de más de tres billones de dólares operando fuera del sistema bancario regulado. Sin supervisión real, prestando a proyectos de alto riesgo. No es exactamente lo mismo que las hipotecas basura de 2008, pero hay elementos en común: dinero barato que fue a donde no debía, y ahora los tipos altos están apretando a quienes pidieron prestado. Las familias con hipotecas variables lo sienten directamente en su cuenta corriente cada mes.

Riesgo: efecto dominó si suben los impagos
Burbuja 04 — Riesgo sistémico

La deuda soberana de Estados Unidos

Las agencias de calificación ya han bajado la nota de la deuda americana. Las proyecciones apuntan a que la ratio deuda/PIB de EE.UU. podría llegar al 156% en 2055 si no cambia el rumbo. Parece algo lejano. No lo es: el dólar es la divisa de reserva mundial y el mercado de bonos americano es el mayor del planeta. Cuando ese mercado tiembla, los tipos de interés suben en todo el mundo, y eso afecta directamente al coste de las hipotecas y los préstamos de cada país.

Riesgo: contagio global ante pérdida de confianza

Las burbujas económicas siempre acaban explotando. Nadie sabe cuándo. Pero todos podemos decidir si queremos estar dentro o fuera cuando ocurra.

Una lección que la historia repite en cada ciclo sin que nadie la aprenda del todo


Cada decisión en los grandes centros financieros tarda meses en traducirse en el precio de lo que compramos.

Por qué caemos en las burbujas
aunque sabemos que lo son

Aquí viene la parte que nadie quiere admitir: cuando una burbuja crece, da miedo quedarse fuera. Todo el mundo habla de ello. Tu cuñado ganó dinero con Bitcoin. Tu compañera compró acciones de Nvidia y triplicó. Las redes sociales explotan con historias de éxito. Y entonces el cerebro humano, diseñado para la tribu y para el miedo a quedarse excluido, toma decisiones pésimas de inversión.

Los historiadores económicos lo llaman euforia colectiva. Cuando TikTok, Reddit y WhatsApp propagan en tiempo real que algo sube, millones de personas entran al mismo tiempo. La demanda se dispara. El precio se dispara. La burbuja se infla más. Y los últimos en entrar son los primeros en perder cuando revienta. No porque sean tontos. Sino porque llegaron cuando el filete ya estaba a punto de quemarse.

Hay un patrón que se repite: tulipanes en el siglo XVII, el crack de 1929, las puntocom en el año 2000, las hipotecas basura en 2008, las criptos en 2021. El activo cambia. La psicología no. Y en 2026, con la inteligencia artificial, estamos viendo exactamente el mismo guion: tecnología real que justifica entusiasmo real, rodeada de valoraciones que ya no tienen nada que ver con la realidad de los negocios.



El ahorro no es privarte de cosas. Es comprarte tranquilidad.

Cómo mejorar tu economía
en un mundo que tiembla

Aquí está la buena noticia: no puedes controlar lo que hacen los bancos centrales, ni las guerras comerciales, ni las decisiones de los grandes fondos. Pero sí puedes controlar tu pequeña economía personal. Y en momentos de incertidumbre global, quien tiene orden en casa tiene una ventaja real. No necesitas ser economista. Necesitas aplicar algunos principios que suenan simples pero que la mayoría no practica.

Siete pasos para poner en orden tu economía en 2026

1.

Construye tu colchón de emergencia antes de invertir

Tener entre tres y seis meses de gastos ahorrados en algo líquido —que puedas sacar rápido— es la primera línea de defensa ante cualquier crisis. Sin esto, cualquier inversión es un lujo que no puedes permitirte. Pase lo que pase en los mercados, tu vida no se para.

2.

No inviertas en lo que no puedes explicar

Si no puedes explicarle a un niño de diez años cómo gana dinero algo en lo que inviertes, no inviertas. Las memecoins, los proyectos sin modelo de negocio claro y los activos virales son trampas disfrazadas de oportunidad.

3.

Diversifica de verdad, no en papel

Tener cinco criptomonedas distintas no es diversificar. Diversificar es tener activos que no se muevan al mismo tiempo: acciones, renta fija, algo de liquidez, quizás algo de materias primas o inmuebles. Cuando un sector cae, los otros amortiguan el golpe.

4.

Invierte en ti mismo primero

La formación, los idiomas, las habilidades digitales y la red de contactos son los activos que ninguna burbuja puede explotar. En un mercado laboral que cambia velozmente, quien sigue aprendiendo tiene empleo. El conocimiento no tiene volatilidad.

5.

Elimina la deuda de consumo antes que nada

Una deuda al 20% de interés anual —la típica tarjeta de crédito— es tirar dinero por la ventana. El mejor rendimiento garantizado que existe es dejar de pagar intereses abusivos. Antes de pensar en invertir, elimina esas deudas.

6.

Automatiza e invierte a largo plazo sin mirar cada día

Las personas que invierten pequeñas cantidades de forma constante y automática superan sistemáticamente a quienes intentan pillar el momento perfecto. La constancia gana a la brillantez. Siempre ha sido así.

7.

El miedo a quedarse fuera es el peor consejero

Cuando todos hablan de algo y todo el mundo está ganando dinero, la burbuja ya está inflada. Las mejores oportunidades están en lo que nadie está mirando todavía. Si algo te llega por WhatsApp como la inversión del siglo, probablemente ya llegaste tarde, o nunca lo fue.

— — —

La economía no es el enemigo.
La ignorancia sobre ella, sí.

Vivimos en un momento en que el Foro Económico Mundial, los mayores bancos de inversión del planeta y las propias agencias de calificación advierten simultáneamente de riesgos reales en varios frentes. Eso no significa que el mundo vaya a explotar mañana. Significa que hay que ir con cuidado, con los ojos abiertos y con la cabeza fría.

Las burbujas son inevitables. Son parte de la naturaleza humana y del ciclo económico. Siempre ha habido una y siempre habrá otra. Lo que no es inevitable es que tú estés dentro cuando explote. Puedes elegir. Puedes informarte. Puedes tomar decisiones conscientes en lugar de dejarte llevar por la marea.

La economía te habla todos los días a través del precio de la gasolina, del recibo de la luz, del tipo de interés de tu hipoteca, de lo que pagas en el supermercado. La pregunta no es si la economía te afecta. La pregunta es si tú estás preparado para responderle. Y quizás, después de leer esto, un poco más lo estás.

Jorge Mercado

#JMCoach

domingo, 15 de febrero de 2026

Experiencia con Caso real con nVida RAG

 

De la Teoría a la Práctica: Una interesante Implementacióncon NVIDIA AI

En el ecosistema actual de inteligencia artificial comercial y empresarial, la distancia entre un piloto prometedor y una solución productiva suele ser abismal. Después de liderar múltiples implementaciones de IA a escala comercial y ahora industrial, he identificado que el éxito no radica en la tecnología más avanzada, sino en la capacidad de integrar soluciones que resuelvan problemas de negocio concretos con arquitecturas robustas y escalables.

NVIDIA AI Enterprise representa una plataforma end-to-end que elimina las fricciones típicas de llevar IA a producción: incompatibilidades de versiones, optimizaciones ad-hoc, y la complejidad de escalar horizontalmente. A través de microservicios NIM (NVIDIA Inference Microservices), frameworks como NeMo Retriever, y herramientas de optimización como cuOpt, la plataforma ofrece componentes certificados que reducen el time-to-value de meses a semanas. Por lo que aprendimos en el camino.

Tuve la oportunidad de que además de AWS, Azure, Oracle OCI, IBM Cloud, ahora he arquitectado con nVidia y pude ver materializado el despliegue con sus desafíos específicos de latencia, throughput y precisión. No encontrarás aquí casos hipotéticos: son arquitecturas de producción que manejan un volúmen de transacciones diarias.



Caso: Sistema RAG Empresarial con NIM para Servicios Financieros

El Problema de Negocio

Una institución financiera procesaba diariamente más de 15,000 consultas de clientes a través de múltiples canales (call center, web, móvil). El equipo de soporte consumía 40% de su tiempo buscando información dispersa en manuales de productos, regulaciones actualizadas, y políticas internas. El costo aproximado: $2.3M anuales en horas improductivas y una tasa de resolución en primer contacto del 58%. Sin olvidar un NPS en la zona media.

Decisiones de Arquitectura

La solución requería tres pilares no negociables:

  1. Latencia sub-2 segundos para mantener la experiencia conversacional
  2. Trazabilidad completa de cada respuesta a documentos fuente específicos (requisito de compliance) *dejamos opcional la integración con los sistemas
  3. Capacidad de escalar de 50 a 300 consultas concurrentes durante picos

Se seleccionó para solucionar el caso, NVIDIA NIM como núcleo de inferencia por tres razones técnicas específicas:

  • Optimización automática para hardware heterogéneo: El banco operaba GPUs A100 en producción y H100 en desarrollo. NIM ajusta automáticamente kernels CUDA y estrategias de cuantización según la GPU disponible, eliminando el mantenimiento de múltiples pipelines de inferencia. Suena loco, pero es ahorrar horas hombre y mantenimiento.
  • Batching inteligente: NIM implementa continuous batching (inflight batching) que agrupa requests dinámicamente, aumentando throughput sin sacrificar latencia. En pruebas controladas, esto nos dio 3.2x más requests/segundo versus implementaciones vanilla con vLLM.
  • API estandarizada: Cumple con el estándar OpenAI, permitiendo que el equipo de desarrollo mantuviera su código de orquestación sin cambios al migrar entre modelos (probamos Llama 3.1 70B y Nemotron).

Arquitectura de la Solución

con cambios obviamente, este es el modelo de manera simple que logramos llevar a la práctica, después de probar, ajustar, darnos de topes por querer personalizar de más; al final le encontramos le modo:

Pipeline de Datos y Procesamiento

La ingestión de documentos corporativos presentaba desafíos:

Documentos multimodales: Contratos con tablas complejas, gráficas de rendimiento de fondos, organigramas de entidades corporativas. Implementamos los NIMs especializados de NeMo Retriever para extracción.

Esta segmentación estructurada mejoró la precisión de recuperación en 34% versus chunking ingenuo por tokens fijos.

Resultados de Negocio Cuantificables

Después de 2 meses en producción atendiendo 100% del tráfico:

Métricas operativas:

  • Reducción de 47% en tiempo medio de operación (TMO): de 8.2min a 4.3min
  • Tasa de resolución en primer contacto: 58% → 81%
  • Disponibilidad del servicio: 99.7% (SLA: 99.5%)

Impacto económico:

  • ROI: 110% en 2 meses y estimado 340% para primer año, en proceso de medición
  • Ahorro anual esperado: $2.8M , en proceso de medición
  • Reducción de 31% en escalamientos a nivel 2 de soporte
  • Incremento de 12 puntos en NPS de clientes

Reflexiones sobre Implementación

Después de arquitectar, he aprendido algunos patrones críticos para éxito:

1. Start with the SLA, not the model

La tentación es comenzar seleccionando el modelo más grande. Error. Define primero:

  • Latencia p95 aceptable para tu use case
  • Throughput máximo esperado (+ 30% headroom)
  • Presupuesto de inferencia ($/1K requests)

Luego, selecciona el modelo más pequeño que cumple esas métricas. En nuestro RAG financiero, Llama 70B superó a GPT-4 por cumplir latencia estricta, no por ser objetivamente mejor.

2. Observability es el 30% del esfuerzo, pero el 80% del valor

Todos mis sistemas de producción exponen:

  • Métricas técnicas: latencia (TTFT, e2e), GPU utilization, cache hit rate
  • Métricas de negocio: task success rate, user satisfaction proxies, cost per transaction

En otros proyectos, implementar observabilidad ha redituado y ayudado a prevenir complicaciones.

3. Los Blueprints 

Inicialmente, intenté "mejorar" el RAG Blueprint con cambios custom. Error. Los blueprints incorporan optimizaciones no-obvias:

  • Parámetros de batching calibrados para diferentes GPUs
  • Estrategias de caching que eliminan llamadas redundantes
  • Configuraciones de autoscaling validadas empíricamente

Seguiré probando tecnología orientada a los negocios, es la razón de ser. Hoy toco nVidia, seguiré probando más opciones con las nubes y lo más importante; buscar solucionar problemas de negocio y dejar la experiencia que podría servir a los demás.


Jorge Mercado
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