La epidemia que mata tanto como fumar — y que casi nadie se atreve a nombrar en voz alta
Cada hora que pasa, en algún lugar del mundo, la soledad contribuye a la muerte de cerca de 100 personas. No es una cifra de guerra ni de pandemia viral. Es el cálculo más reciente de la Organización Mundial de la Salud sobre el costo humano de algo que la mayoría de nosotros trata como un sentimiento menor, pasajero, casi vergonzoso de admitir.
En Estados Unidos, el propio Cirujano General del país —la máxima autoridad médica de la nación— tuvo que hacer algo que normalmente se reserva para el tabaco o el agua contaminada: emitir una alerta formal de salud pública. Su conclusión, en sus propias palabras: el impacto físico de la soledad crónica equivale a fumar hasta 15 cigarros al día.
Nunca estuvimos tan conectados por un dispositivo, y tan desconectados entre nosotros.
Quiero ser honesto sobre por qué escribo esto: no es un tema de negocios, ni de tecnología, ni de regulación — los temas en los que normalmente me muevo. Pero después de 15 años sentado en salas de consejo, equipos directivos y empresas en crisis, he visto de cerca algo que los números de este artículo finalmente le ponen cifra: la persona más sola en la sala casi nunca es la que está callada en una esquina. A veces es la que dirige la junta.
Uno
Cuando un gobierno declara "epidemia" algo que no se contagia con un virus
En mayo de 2023, el Cirujano General de Estados Unidos, Vivek Murthy, publicó un documento de 81 páginas con un título que no deja lugar a dudas: "Nuestra epidemia de soledad y aislamiento". El reporte documenta que la soledad crónica incrementa el riesgo de muerte prematura en 26%, el riesgo de enfermedad cardiaca en 29%, y el riesgo de embolia cerebral en 32% — cifras del mismo orden que factores de riesgo que cualquier médico toma en serio sin pedir una segunda opinión, como la hipertensión o el sedentarismo.
Y sin embargo, menos del 20% de las personas que reportan sentirse solas con frecuencia lo identifican como un problema importante en su vida. No es que no lo sientan. Es que, como sociedad, no nos hemos dado permiso de nombrarlo como lo que es: un riesgo de salud real, medible, con consecuencias tan concretas como las de fumar.
Dos
El lugar donde más se siente: el trabajo
Se puede estar rodeado de compañeros, en una videollamada con doce personas, y sentirse completamente solo.
Según el reporte más reciente de Gallup sobre el estado del trabajo a nivel global, uno de cada cinco empleados en el mundo se siente solo en su trabajo. Esa sensación no se queda en lo personal: le cuesta a las empresas, en conjunto, un estimado de 154,000 millones de dólares al año en productividad perdida y rotación de personal. Y aquí está el dato que más contradice la intuición común: regresar a la oficina no lo resuelve por sí solo. Solo el 35% de quienes se describen como "muy solos" cree que pasar más tiempo en la oficina mejoraría su situación.
El problema no es la distancia física. Es la calidad de la conexión — y ese es un problema que ni el mejor plan de "regreso a la oficina" resuelve si nadie dentro de la organización se ocupa de construir relaciones reales, no solo reuniones en el calendario.
Tres
Por qué nadie lo dice en voz alta
El patrón se parece, más de lo que uno esperaría, a los temas que he desarrollado en artículos anteriores sobre errores corporativos silenciados: alguien lo sabe, lo siente, y decide que es más seguro —profesional, socialmente— no mencionarlo. El 73% de las personas encuestadas por Harvard señala a la tecnología como una de las causas principales del aumento de la soledad; el 66% menciona la falta de tiempo con la familia. Y mientras tanto, el tejido social que debería sostenernos se ha reducido de forma medible: en 2021, 49% de los adultos en Estados Unidos reportó tener tres amigos cercanos o menos, contra apenas 27% en 1990. El porcentaje de personas que viven solas pasó de 13% en 1960 a 29% en 2022.
Cuatro
Antes de seguir leyendo, una pausa — esto también te incluye a ti
La solución no empieza en un reporte de gobierno. Empieza en una llamada que llevas semanas posponiendo.
¿Cuándo fue la última vez que llamaste —no mandaste un mensaje, llamaste— a alguien solo para preguntarle cómo está, sin ninguna otra agenda detrás? ¿Cuántas personas en tu equipo de trabajo sabrían identificar, hoy mismo, si tú estuvieras pasando por un momento difícil?
No te lo pregunto para que te sientas mal. Te lo pregunto porque este es, de los temas que he escrito, el que menos tiene que ver con presupuestos o arquitecturas de sistemas, y el que más depende de una sola decisión, al alcance de cualquiera, hoy mismo: escribirle a esa persona que llevas meses pensando en escribirle. Contestar el teléfono en lugar de dejarlo ir al buzón. Preguntar "¿cómo estás, de verdad?" y quedarte a escuchar la respuesta completa.
Las cifras de este artículo describen un problema de salud pública a escala mundial. Pero, igual que con el mantenimiento de un puente o de una red eléctrica, la solución no empieza en una ley ni en un presupuesto de gobierno. Empieza en lo pequeño, sostenido en el tiempo, antes de que la distancia se vuelva demasiado grande para cruzarla con un solo mensaje.
Cinco
Para quien tiene el poder de decidir
- Un riesgo de salud que la máxima autoridad médica de Estados Unidos equipara a fumar 15 cigarros al día no es un tema "suave". Es un tema de salud pública con cifra oficial detrás.
- Si diriges personas, 1 de cada 5 en tu equipo probablemente se siente solo en el trabajo ahora mismo — y la solución no es solo "regresar a la oficina", es construir conexión real.
- Menos del 20% de quienes se sienten crónicamente solos lo reconocen como un problema. Eso significa que probablemente conoces a alguien así y no lo sabes — quizás ni siquiera sabes que eres tú.
- El costo de no atenderlo no es abstracto: 154,000 millones de dólares al año en productividad perdida a nivel global, y un costo humano medido en vidas, no solo en reportes financieros.
- La tecnología que nos iba a conectar a todos es, según las propias personas encuestadas, la causa número uno que ellas mismas señalan detrás de su soledad. Vale la pena preguntarse si la estamos usando para acercarnos o para evitarnos.
- No hace falta un programa corporativo de bienestar para empezar. Hace falta una llamada, hoy, a alguien que llevas tiempo sin marcar.
De todos los temas sobre los que he escrito, este es el único donde la solución no depende de un consejo directivo, un regulador o un presupuesto de infraestructura. Depende de una decisión que puedes tomar en los próximos cinco minutos.
Fuentes: Organización Mundial de la Salud (OMS), Comisión sobre Conexión Social, informe 2025 · Oficina del Cirujano General de Estados Unidos, "Our Epidemic of Loneliness and Isolation", mayo 2023 · Gallup, State of the Global Workplace Report, 2024 · Oficina del Censo de EE. UU., datos de hogares unipersonales 1960–2022, citados en el informe del Cirujano General · Harvard Graduate School of Education, encuesta sobre causas de la soledad, 2024.
Jorge Mercado · #JMCoach
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